Un amigo mío odia perder jugando al golf. Un día estaba jugando con otros tres golfistas cuando su bola fue a parar en un bunker. El estaba oculto a la vista, pero todos nosotros pudimos escucharle como refunfuñaba cuando se colocaba a la bola.

Cuando finalmente la sacó, y se reunió con nosotros, le pregunté cuántos golpes había dado.

"Tres" respondió.

"!Oh venga!" le dije. "He oído seis".

"Era un bunker muy profundo" me respondió "tres eran ecos".

''''''''''''''''''''''''''''''
Un padre le dijo a su hijo: "Ha llegado el momento de que tú y yo mantengamos una conversación, hijo mío. Pronto, te vendrán nuevas inquietudes y sentimientos que no habías tenido antes y que harán que estés preocupado y que no puedas pensar en ninguna otra cosa".

Añadió, "Pero no debes preocuparte, es perfectamente normal... se llama golf".

---------

Mi mujer me preguntaba que por qué ya no iba a jugar al golf con Juan. La pregunté: "podrías seguir jugando con un tipo que siempre está bebido, que pierde tantas bolas que el resto de los grupos le tienen que estar adelantando, que te cuenta chistes a gritos cuando tratas de embocar tus putts y que falta a todo el que le rodea en el campo de golf?".
"Pues no, cariño" le respondió.
"Ya, él tampoco pudo".